sábado, 19 de abril de 2014

Mi percepción de Fade to Black

Al empezar la canción suena un arpegio de la guitarra que al escucharlo sientes como si estuvieras cayendo en un pozo muy profundo, y como si en el fondo hubiera sido extraída toda la felicidad, sientes que te hundes en lo negro, en la oscuridad, esta te envuelve poco a poco, mientras más profundo caes, pero no sientes la velocidad de la caída, no hay aire rozando tu piel, solo caes a través de la nada. Es una angustia, como si la garganta se cerrara, e incluso así es muy agradable.
Luego viene un solo de guitarra, encajando perfectamente con la melodía, de tal manera la sensación de oscuridad persiste, e incluso se acentúa, pero se degrada a la vez, continuando la melancolía pero añadiendo una calma, como una tristeza tranquila, no desesperada, porque el fondo está lejos. Sientes su dolor, pero sabes que no es tuyo.
Hay una transición al terminar el solo, que al sonar, es como que por fin terminó el pozo y viste la salida, al llegar abajo ves que no era oscuridad, o que debajo de ella había u mundo nuevo y completamente inexplorado, como atravesar las nubes de este nuevo cielo y ver todos los hermosos paisajes existentes, llanuras, ríos, montañas, árboles, una sensación de libertad. La angustia terminó.
Todos los músicos están tocando, el vocalista se prepara para cantar y tocan el círculo armónico que se mantendrá en los versos, y es como si recién hubieras llegado a esa tierra extraña, al principio sientes paz y tranquilidad, pero cuando empieza a cantar te das cuenta de la tristeza en su voz, y te preguntas ¿Por qué? No tardas en notarlo, estás en un mundo nuevo, hermoso, pero estás solo. La voz del vocalista te transmite eso, alrededor no hay nadie, ni animales, ni aves, ni insectos, ni nada, así de grande es la soledad que se siente.
La primera impresión de felicidad por el nuevo mundo, de tranquilidad por el final del túnel, todo eso se acabó y te das cuenta que aunque es hermoso, causa sufrimiento y una angustia sin igual, la voz del vocalista y el acompañamiento de los instrumentos te hacen recordar a tu familia, amigos, amores, a todos tus seres queridos, los cuales estuvieron una vez en tu vida, pero ya no están. Forman parte de un  pasado y no volverán, te hace sentir cuan solo estás realmente en el mundo. Sus vidas, aunque quisieras, no te pertenecen, y no estarán ahí para siempre.
Luego viene una transición, la cual podría describirse como una locura temporal, pero progresiva, en la cual las guitarras tienen distorsión y la batería aumenta los redobles y el uso de platillos, el vocalista da un grito que es más como un rugido. Esta parte es como la frustración, al darte cuenta de todo lo que has perdido, ya pasaste la etapa de solo tristeza, de añoranzas, ahora deseas destrozar ese nuevo mundo y volver al tuyo, te sientes atrapado y sin escapatoria, pero como todo animal salvaje al ser cazado, aun cuando sabes que es inútil, intentas con todas tus fuerzas escapar. Eso evoca en ti esa transición.
Luego viene otro pequeño solo, que es como un sentimiento de resignación, hiciste todo lo que podías, pero aun así sigues atrapado. Estás llorando, sumamente triste, los recuerdos están ahí, perennes, aunque ya no tan dolorosos, ya te acostumbraste a eso, te resignaste, dejaste de luchar esa batalla perdida, ahora solo puedes lamentarte y sentirte miserable, y poco a poco, es como si esa tristeza te empezara a consumir el alma.
Empieza la segunda estrofa y la voz del vocalista te transmite una sensación de pausa y resignación, nuevamente, pero esta vez es como si trataras de superar las cosas y acostumbrarte a este nuevo mundo, tu mundo, empezaras a caminar y a explorar, pero aun cuando lo haces la tristeza continúa, carcomiendo tu corazón lentamente, casi imperceptible. Tratas de vivir este nuevo mundo, pero es un mundo vacío, no tienes sensaciones como el hambre o la sed.
Entonces comienza el segundo punto de transición, nuevamente aumenta la fuerza de los instrumentos, esta parte es como una locura, mucho más profunda que la anterior, tu mente no aguanta y estás al borde de un colapso, en tu alma solo hay dolor, los recuerdos felices se han transformado en memorias que te atormentan, porque nunca más volverás a sentirte así.
Llega un momento en que los instrumentos se detienen, y solo continúa la guitarra rítmica, un pequeño riff, esta parte es como que la locura por fin sobrepasó a la cordura, hay una nueva sensación en ti, pero ya no eres tú, hay una nueva calma, aunque no entiendes de donde viene ni por qué. De pronto ya nada importa, sientes que este es tu mundo y los demás no interfieren en él, no entiendes cómo podías sentirte mal, si en realidad debías sentirte muy bien. Ya no importan los demás, este es tu mundo y puedes hacer lo que quieras.
El vocalista canta nuevamente siguiendo este nuevo ritmo, en su voz se nota vida, a diferencia, rebeldía, como un final a la resignación y empezar a hacer algo por uno  mismo, por fin sientes la libertad. Sientes que has desperdiciado el ayer, pero es hora de seguir con tu camino. Corres, vuelas, descubres, este es tu mundo.
Luego suena una preparación para el solo final que viene, en esta parte es como si sintieras que algo está mal, tú estás viviendo, haces lo que quieres, pero la sensación de vacío regresa, aunque quieres vivir tu vida, siempre tendrás esos fantasmas en tu mente, creías que los habías suprimido, pero solo se ocultaron temporalmente, y ahora vuelven a resurgir para impedir tu felicidad. Y te das cuenta que nunca estuviste bien, y que probablemente nunca lo estarás, que tal estado no existe y las personas viven engañadas buscándolo.
Así empieza el solo del final, bastante progresivo, aunque comienza con bastante fuerza, debido a la intensidad del momento. El solo es como que ya no sabes qué más hacer, nunca conseguirás nada, la frustración y la locura regresan, y luego de todo lo que has descubierto, regresan para acabar contigo. Tu mente se derrumba, y con ella se derrumba todo tu mundo, ves cómo se fraccionan las montañas, los ríos salen de su cauce, los árboles se parten, todo tu mundo se deshace.
Entonces lo comprendes, todo siempre estuvo en ti, este mundo eres tú, y tu frágil mente es la fragilidad de sus tierras. Tú te estás destruyendo y el mundo se está destruyendo contigo. Tu mente se cae a pedazos, ya no te conoces, nunca te conociste, la desesperación es tremenda, y te das cuenta que ya no importa, no importas, no importa nada, todo es temporal y pasajero, tu existencia nunca fue importante. Y esto trae a ti una nueva calma, esta vez ya no hay resignación, frustración, locura, ni nada. Tu mundo está destruido y tú también, tu consciencia se está desvaneciendo, y por fin alcanzas la paz que implica el ser nada y dejar de existir.
Esa es la sensación que te deja el final del solo de guitarra, una calma luego de tanta destrucción. Sientes esa calma y eres envuelto por ella, no necesitas ver para saber que estás rodeado de nada, de infinita nada que resalta por su color negro, ya no está tu cuerpo, solo tu mente, cada vez más débil, hasta que en algún punto ya no sientes nada, todo terminó. Solo queda ese negro, el color de la nada.

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