domingo, 6 de marzo de 2016

Crónicas Capítulo XXIII - Encuentro desafortunado

Una vez más me encontraé siguiéndola desde los techos, una noche más,  no puedo evitarlo... Se me ha hecho costumbre seguirla, me digo a mí mismo que es para cuidarla, evitar que le pase algo, lo cual es cierto, pero también es por el solo gusto de verla.

Estamos bastante cerca de su casa cuando siento algo raro en el ambiente, parece que seguirla por tanto tiempo por fin iba a servir de algo, no podía verlos, pero sentía a los enemigos, huelo su sed de sangre en el ambiente. Ella por supuesto, no siente nada y sigue caminando de lo más normal, yo no puedo darme ese lujo.

Son cinco, han aparecido simultáneamente, soy bastante hábil borrando mi existencia, menuda sorpresa que se van a llevar cuando los mate... Sin embargo, aún no es momento de hacer mi entrada triunfal, un poco de drama no ha matado a nadie. Que se asuste un poco.

La rodean, le dicen algunas palabras, nada importante... ¡Já! ya se lanzaron a atacarla, parece que llevan prisa. De un salto estoy frente a ella y detengo al tipo con una mano, es bastante débil, de una ojeada puedo notar que son solo basura, ni para entretenerme servirán...

Estiro el brazo con el que lo detuve y el tipo sale volando hacia atrás. Lo mejor será no decirle nada a ella. ¿Dónde diablos está Dragón? Él debería estar cuidando a su hija, si estaba en casa debería haber sentido la sed de sangre en el ambiente...

- ¿Quiénes son ustedes? ¿Quién los envía? - Es obvio que estos perdedores trabajan para alguien, no parecen tener mucho cerebro tampoco.

- ¡Hazte a un lado o sufre las consecuencias! - dice uno de ellos, parece el líder, se mantiene algo alejado observando la situación. Estos tipos definitivamente no saben a quién tienen en frente.

- Vengan con todo... 

No necesito ni ponerme serio, basta con reforzar un poco y darles golpes para derrotarlos. Y va uno, y ahí va otro... Pfff. Es hora de sacar al legendario (ja ja ja), materializo dos espadas, es mejor terminar con esto de una vez. Aunque me ven con espadas, aún no saben quién soy, estos tíos están perdidos.

Blanco mi espada para la derecha, rebano la cabeza de uno. Miro a la izquierda, pero más a mi derecha sigue el líder observando, dos a la izquierda y uno enfrente, está indeciso, piensa huir, iré por ese primero, no, jugaré con su mente. 

Me lanzo hacia los dos de la izquierda, apenas empiezan a moverse cuando ya los alcancé, y ni siquiera estoy utilizando el poder del Ashbringer, estos tíos son para reírse. Corto a ambos por la mitad, sin necesidad de voltear, ya sé que el tipo que e encuentra ahora a mi derecha está huyendo, lanzo la espada de mi mano derecha sin voltear, eso sin duda alguna impresionará al último. Oigo la sangre cayendo por el suelo, solo queda el líder.

Volteo, el tipo está ahí parado, sin más, quizá está paralizado del miedo o quizá está analizando, me parece más lo segundo, su aura no está tan perturbada. 

- ¿Y tú qué? ¿Solo vas a mirar sin hacer nada? - Le grito.

Sigue mirando sin reaccionar, esto no es bueno, oculta algo. Si me lanzo a atacarlo sin más quizá caiga en una trampa, pero por otro lado, soy yo, puedo salir de lo que sea. Siento una nueva perturbación en el ambiente. No tengo tiempo para reaccionar, algo está cayendo justo sobre mi cabeza, pero no había nadie más. Me cubro como puedo, mi espada lista para contraatacar.

- ¡Aléjate de mi hija! - Menudo cabrón, con razón me agarró por sorpresa, esa velocidad y ese poder... Salto hacia atrás impulsado por la fuerza del golpe, es Dragón, mi ex suegro, el maldito está tan fuera de sí que no me ha reconocido... Miro alrededor, el otro idiota se ha largado, ¿Contaba con la aparición de Dragón para escapar? 

Dragón salta hacia adelante para atacarme, vaya que es imbécil o está muy loco porque su hija está bajo ataque. Como sea, es una buena oportunidad para pelear contra él. No podría estar más a gusto en seguir el juego.

Una de mis espadas aún sigue dentro del pecho del tipo que asesiné de último, esquivo hacia la izquierda y atraigo la espada hacia mí usando mi aura como extensión de mi brazo, pero Dragón ya cambió su dirección y ya está detrás mío. Giro sobre mí mismo y envió un poco de aura a través del filo de las espadas. Tal como pensaba, esto no le hace nada a Dragón, está "encendido" por su habilidad.

Uso mi aura para proteger la parte del impacto. Es un golpe durísimo, sin duda alguna es uno de los mejores reforzadores del mundo, apenas está calentando y ya mete golpes con tan tremenda potencia. El reforzamiento no es mi talento natural, aunque lo manejo en cierto grado, aún así el golpe me ha dañado más de lo que esperaba, lo mejor será esquivar todo de ahora en adelante. No quiero usar el poder del Ashbringer aún.

Choco con una pared detrás mío por el impulso del golpe, ese daño es mínimo, corro por la pared hasta el techo y refuerzo mi cuerpo al máximo de su capacidad, lo veo venir con todo contra mí, y uso mis dos espadas para detener el golpe. Aún así la fuerza del impacto me eleva por los aires, es mejor sacar más espadas de debajo de la manga, materializo seis más, ya son ocho mis espadas, controladas por mi aura en forma de extensiones de mi cuerpo. 

- "Danza de Espadas, Espadas del Caos" - susurro, me siento bien al decir el nombre de mi técnica, al fin y al cabo, es como una sentencia de muerte, al fin y al cabo, me llaman Espadamuerte porque cuando alguien ve mis espadas, puede darse por muerto. Aunque en la práctica no es tan así, después de todo, alguien tiene que sobrevivir para que corra la voz.

Como dice el nombre, mis espadas vuelan alrededor de mi oponente generando la sensación de que puedes recibir ataques de cualquier dirección, incluso de mí, controlo las espadas y la hago volar alrededor de mi enemigo... Es una técnica bastante versátil, pero es un engaño, para ocultar mi verdadera técnica detrás de esa. 

Dragón reacciona al ver la técnica, me reconoce. 

- ¡Bastardo infeliz! - vocifera.

- Pensaba que nunca me ibas a reconocer, maldito loco idiota, por tu intromisión se me escapó el último tipo que lideraba el ataque a tu hija.

- Cuando te vi cerca de mi hija, ni le presté atención.

- Me di cuenta, no es necesario que lo digas. Como sea, ellos no querían matarla, solo llevársela, ¿Así me agradeces que la salve? 

- ¿Cuándo te volviste tan quejumbroso? 

- Ja ja, mira quién habla... - Entonces recordé que ella estaba allí, mirándonos, atónita, ver a su padre y a su ex enamorado, peleando con habilidades sobrehumanas, debe ser como un shock para ella, está atónita, no sabe cómo reaccionar.

- Hola Cecilia, tiempo sin verte - Le digo.




No hay comentarios:

Publicar un comentario