viernes, 18 de noviembre de 2016

Sylvania

- Es un bonito día.
- Es un día de mierda.

- Para ti lo es. A ti te daña el ajo, los crucifijos y la luz del sol.

- No sé, pero me llega.

- Debes tener ascendencia rumana.

- ¿Por qué? Ni pincho.

- Porque creo que el castillo de Drácula se encuentra allí; siempre me pareció que tenías un porte europeo. Creo que te lo dije cuando mencionaste que te irías a vivir a España... Ahora todo va cobrando sentido. Tu familia es de Huaraz, pero antes de establecerse allí ¿De dónde venían? ¿Por qué se establecieron allí? De seguro por el clima. Con el transcurrir del tiempo han olvidado sus orígenes, su linaje. Eres una descendiente de Vlad "el empalador".

- Ni idea, solo sé que mis bisabuelos eran japoneses; y los del lado paterno eran de una parte lejana de Europa.

- ¿Y tú decías que yo era "chino"? La parte lejana de Europa es unan forma de decir Rumania... Por eso te gusta ese clima, nunca sale el sol, está en tu memoria genética. El clima ideal para los hematofílicos.

* Viernes por la tarde, día soleado en un parque. Casual.

miércoles, 27 de julio de 2016

Magia Veneno



Estaba en el micro de regreso a mi casa, hace unos 20 minutos, y de la nada me acuerdo de esta canción, recuerdo que la escuchaba cuando estaba en mi último año del colegio, recuerdo que iba a la casa del chato y tocábamos esta canción, que nos gustaba y nos afanábamos por tocarla (la canción).

En esas épocas nunca pude recordar la letra de la canción sin equivocarme, y sin embargo, esta noche, de la nada, la canté en voz bajita mientra el bus de la línea 50 iba avanzando por la av. Venezuela en dirección a la Molitalia. De pronto la canté sin equivocarme, a pesar de no escucharla desde hace aproximadamente 10 años. En fin, cosas del Orinoco.



viernes, 22 de julio de 2016

Historia de un Perdedor - I

Para comenzar a relatar mi historia, tendría que empezar diciendo que desde pequeño ya había malicia en mí, no sé si es normal, creo que los niños son crueles, pero nunca he escuchado a alguien decir que de pequeño hacía cosas con tendencias casi psicóticas, quizá no son sinceros o quizá solo yo y otros pocos más seamos los del problema.
Recuerdo pequeños fragmentos, anécdotas de mis primeros años, en el nido, por ejemplo, recuerdo a un compañero que me caía mal, aunque no logro recordar el por qué, quizá solo me molestaba la vista verlo... Entre las cosas que le hice, la peores fue empujarlo de un barco que había en el Parque de las Leyendas. Ahora que he ido no me parece tan grande, pero cuando solo mides medio metro, debe ser como caer de un segundo piso y medio.
Otra cosa que recuerdo es mi fiesta de cuatro o cinco años, en el que vino una animadora, y aunque no sabía bien el por qué, me senté casi justo debajo de sus piernas mientras hacía su show, y me pasé todo el rato tratando de mirar entre sus piernas, no sabía qué ni por qué; instinto, supongo.
No sé qué tenía con el sexo, pero recuerdo que tenía una vecina de mi edad en ese entonces, en unos de los edificios al frente del que yo vivía, y nos escondíamos, nos bajamos el pantalón y la ropa interior, y nos mostrábamos y tocábamos nuestras "partes". Creo que el instinto sexual es algo innato, aunque quizás solo fuera curiosidad, en todo caso, no sé, supongo que no es tan normal.
Para cerrar la etapa cuatro - cinco años, mencionaré que no todas eran anécdotas sexuales o capítulos con instintos asesinos, yo también quería lo que sueña todo niño, ser un héroe, al punto de que me caí sobre una planta con espinas para que una niña que me gustaba (no recuerdo quién, pero vecina también) no se lastimara. Había algo bueno también en mí.
Pasemos a lo siguiente que recuerdo que me haya marcado, paso a tener siete años, año 1997, segundo de primaria, tengo dos experiencias significativas aquí. Como siempre, tenía que haber algo relacionado al sexo en mi vida:
1. Estaba en un colegio mixto, había una niña llamada Pamela, no recuerdo el apellido, sino la buscaría en alguna red social, soy muy bueno "stalkeando". Era una niña que me gustaba molestar, no porque me gustara, como diría Freud, sino porque simplemente tenía cara de una niña "molestable", por el puro placer del bullying.
No recuerdo las circunstancias, pero nos sentamos juntos en una clase de inglés, la última del día. Y por cosas del Orinoco, ella me dijo que quería ser mi novia, quería que la besara, yo tenía siete años y obviamente me daban asco los besos, intercambiar saliva era algo sencillamente fuera de los límites, así que opté por otro tipo de tratos de pareja que no incluyera intercambio de fluidos, terminó siendo todo lo contrario.
De nuevo sin entender bien el por qué, empecé a tocarla la pierna que estaba para mi lado, su pierna izquierda, más que la pierna el muslo y a subir y bajar mi mano, acariciándosela. y cada vez subía más y más, hasta que estaba a punto de llegar a su ropa interior, y ella me cogía la mano, me la bajaba como hasta su rodilla y me decía: "Ahí no". Y yo nuevamente le acariciaba la pierna, poco a poco iba subiendo, y de nuevo ocurría lo mismo.
Habrá ocurrido unas cuatro o cinco veces, hasta que en una de esas me dejo llegar hasta su calzón, y debajo de él. Yo no sabía lo que me esperaba ahí, no tenía idea de cómo sería el tacto (estoy teniendo una erección al recordar esto). Seguro pensarán que era un ganador, que campeoné teniendo siete años o algo así... Nada más lejano de la realidad.
Lo que ocurrió fue que le toqué su vagina,en mi cabeza imaginé que el tacto era como si estuviera tocando su dedo debajo de la uña,pero además estaba húmeda. Naturalmente en ese entonces no sabía lo que sé ahora, y lo primero que pensé fue: "¡Ag! ¡Ella se orinó en mi mano!" y pues, naturalmente no le volví a hablar, por cochina.
No volví a utilizar mi mano derecha para nada, no tomé apuntes, guardé todas mis cosas en mi mochila con mi mano y limpia. Salí lo más rápido que pude, corriendo en dirección a mi casa, y creo que me lavé las manos como treinta minutos, para que no quedara ningún vestigio de su orina en mi mano. No pude ser más tonto.
2. En ese mismo salón de la anécdota anterior, está esta otra, por primera vez me enamoré, pero no es de la chica a la que le metí mano debajo de la falda, yo estaba profundamente enamorado de otra, creo que podría decir que fue mi primer amor, pues aunque me gustaron otras niñas antes, por ella lo hubiera dado todo. Incluso creo que ahora, las chicas con las que salgo, el rasgo que tienen en común es que se parecen a ella, mi primer amor. Stefany era su nombre, aunque no estoy muy seguro de la escritura.
Era una niña hermosa, de piel blanca, cabello castaño, ojos un poco achinados y un lunar sobre el labio (algo pequeño, nada exagerado). Me encantaba todo de ella, soñaba con ella, a veces aún lo hago. Por alguna extraña razón siempre andaba con un niño negro que decía ser su hermano, en ese entonces me parecía raro, pero no creía que fuera imposible. Esta vez no hay anécdota sexual, simplemente me enamoré profundamente por primera vez, y lo más que hice, fue perder un recreo por hacerle un dibujo de ella que me pidió, pues consideró que yo dibujaba bonito.
3. Volvemos a lo sexual. En ese mismo colegio, recuerdo que había una costumbre en el recreo, los chicos mayores tenían la costumbre de sujetar a una chica, dentro de un salón, y nos llamaban, y todos los niños del colegio íbamos y tocábamos a la chica en cuestión, y nuevamente sin saber por qué, yo siempre trataba de meter la mano debajo de su calzón.

sábado, 25 de junio de 2016

Ennui


¿Por qué la mujer que yo quiero no me quiere o me presenta tantas excusas?

Si no me quieres dime y yo me voy.

Las cosas nunca salen como uno las planea.

Mátenme ya, por favor.

¿Por qué me tuve que enamorar tan irracionalmente de ella?

Me siento pésimo y encima ella no me deja claras las cosas.

Me acostaría con cualquier solo para tratar de sacarla un momento de mi cabeza.

Esta sensación agónica me consume el alma lentamente.

Al parecer, yo no valgo lo suficiente para que ella se gane un problema por mí; pero yo gustoso me ganaría todos los problemas del mundo por ella.

Aún ahora, luego de tantos años, me sigues haciendo pagar un error... ¿Tanto me odias?

lunes, 18 de abril de 2016

Conviértete en la nada

Vivo en una ciudad violenta, en la cual la delincuencia no conoce límites y las leyes del propio hampa son mínimamente respetadas, incluso entre los viles ladrones se han perdido los modos. Las personas temen salir de casa, se han impuesto su propio "toque de queda", uno ya no confía ni en llamadas de sus propio familiares que luego resultan ser falsas. La policía no puede hacer nada cuando los delincuentes caminan libres y tienen más derechos que ellos, al punto que las fuerzas armadas parece ser la única solución, que más bien parece que acrecentaría el problema.

En este contexto se desarrolla un crimen que es la gota que colma el vaso. Ocurre en la misma cuadra en la que está ubicado mi actual domicilio, por ello es notorio y causa una alerta y despierta un cambio en mi persona. Es momento de hacer algo. Alguien tiene que hacer algo. Si sigo esperando que alguien haga algo, voy a morir antes de que eso ocurra, es lo que pienso.

Un chullo de color blanco y negro yace tirado en el suelo junto a un charco de sangre... El cuerpo ya ha sido retirado, era un muchacho joven, lo rea, ahora solo es un cuerpo en una bolsa plástica de color negro, y pronto será un cuerpo sin alma pudriéndose dentro de un cajón, con un poco de suerte será un montón de cenizas arrojadas al mar o al viento, es indiferente, lo importante es que retornamos a nuestro lugar de origen, a la naturaleza. La calma y tranquilidad anheladas al convertirse en la nada.

Un golpe en la cabeza con un fierro, a plena luz del día, aproximadamente a las 3 de la tarde, dos victimarios, probablemente no mayores que el sujeto utilizado de piñata. Unos golpes certeros fueron suficientes para asegurar que el sujeto en cuestión deje de respirar. Un escape fugaz del lugar. Nadie vio nada. Lo usual en esta ciudad, en este distrito, en este lugar. No se le usurpó ninguna de sus pertenencias, quizá un ajuste de cuentas, alguien debió haber molestado de alguna manera a la persona equivocada, como suele pasar a menudo.

Una familia desecha y un futuro destrozado.




domingo, 6 de marzo de 2016

Crónicas Capítulo XXIII - Encuentro desafortunado

Una vez más me encontraé siguiéndola desde los techos, una noche más,  no puedo evitarlo... Se me ha hecho costumbre seguirla, me digo a mí mismo que es para cuidarla, evitar que le pase algo, lo cual es cierto, pero también es por el solo gusto de verla.

Estamos bastante cerca de su casa cuando siento algo raro en el ambiente, parece que seguirla por tanto tiempo por fin iba a servir de algo, no podía verlos, pero sentía a los enemigos, huelo su sed de sangre en el ambiente. Ella por supuesto, no siente nada y sigue caminando de lo más normal, yo no puedo darme ese lujo.

Son cinco, han aparecido simultáneamente, soy bastante hábil borrando mi existencia, menuda sorpresa que se van a llevar cuando los mate... Sin embargo, aún no es momento de hacer mi entrada triunfal, un poco de drama no ha matado a nadie. Que se asuste un poco.

La rodean, le dicen algunas palabras, nada importante... ¡Já! ya se lanzaron a atacarla, parece que llevan prisa. De un salto estoy frente a ella y detengo al tipo con una mano, es bastante débil, de una ojeada puedo notar que son solo basura, ni para entretenerme servirán...

Estiro el brazo con el que lo detuve y el tipo sale volando hacia atrás. Lo mejor será no decirle nada a ella. ¿Dónde diablos está Dragón? Él debería estar cuidando a su hija, si estaba en casa debería haber sentido la sed de sangre en el ambiente...

- ¿Quiénes son ustedes? ¿Quién los envía? - Es obvio que estos perdedores trabajan para alguien, no parecen tener mucho cerebro tampoco.

- ¡Hazte a un lado o sufre las consecuencias! - dice uno de ellos, parece el líder, se mantiene algo alejado observando la situación. Estos tipos definitivamente no saben a quién tienen en frente.

- Vengan con todo... 

No necesito ni ponerme serio, basta con reforzar un poco y darles golpes para derrotarlos. Y va uno, y ahí va otro... Pfff. Es hora de sacar al legendario (ja ja ja), materializo dos espadas, es mejor terminar con esto de una vez. Aunque me ven con espadas, aún no saben quién soy, estos tíos están perdidos.

Blanco mi espada para la derecha, rebano la cabeza de uno. Miro a la izquierda, pero más a mi derecha sigue el líder observando, dos a la izquierda y uno enfrente, está indeciso, piensa huir, iré por ese primero, no, jugaré con su mente. 

Me lanzo hacia los dos de la izquierda, apenas empiezan a moverse cuando ya los alcancé, y ni siquiera estoy utilizando el poder del Ashbringer, estos tíos son para reírse. Corto a ambos por la mitad, sin necesidad de voltear, ya sé que el tipo que e encuentra ahora a mi derecha está huyendo, lanzo la espada de mi mano derecha sin voltear, eso sin duda alguna impresionará al último. Oigo la sangre cayendo por el suelo, solo queda el líder.

Volteo, el tipo está ahí parado, sin más, quizá está paralizado del miedo o quizá está analizando, me parece más lo segundo, su aura no está tan perturbada. 

- ¿Y tú qué? ¿Solo vas a mirar sin hacer nada? - Le grito.

Sigue mirando sin reaccionar, esto no es bueno, oculta algo. Si me lanzo a atacarlo sin más quizá caiga en una trampa, pero por otro lado, soy yo, puedo salir de lo que sea. Siento una nueva perturbación en el ambiente. No tengo tiempo para reaccionar, algo está cayendo justo sobre mi cabeza, pero no había nadie más. Me cubro como puedo, mi espada lista para contraatacar.

- ¡Aléjate de mi hija! - Menudo cabrón, con razón me agarró por sorpresa, esa velocidad y ese poder... Salto hacia atrás impulsado por la fuerza del golpe, es Dragón, mi ex suegro, el maldito está tan fuera de sí que no me ha reconocido... Miro alrededor, el otro idiota se ha largado, ¿Contaba con la aparición de Dragón para escapar? 

Dragón salta hacia adelante para atacarme, vaya que es imbécil o está muy loco porque su hija está bajo ataque. Como sea, es una buena oportunidad para pelear contra él. No podría estar más a gusto en seguir el juego.

Una de mis espadas aún sigue dentro del pecho del tipo que asesiné de último, esquivo hacia la izquierda y atraigo la espada hacia mí usando mi aura como extensión de mi brazo, pero Dragón ya cambió su dirección y ya está detrás mío. Giro sobre mí mismo y envió un poco de aura a través del filo de las espadas. Tal como pensaba, esto no le hace nada a Dragón, está "encendido" por su habilidad.

Uso mi aura para proteger la parte del impacto. Es un golpe durísimo, sin duda alguna es uno de los mejores reforzadores del mundo, apenas está calentando y ya mete golpes con tan tremenda potencia. El reforzamiento no es mi talento natural, aunque lo manejo en cierto grado, aún así el golpe me ha dañado más de lo que esperaba, lo mejor será esquivar todo de ahora en adelante. No quiero usar el poder del Ashbringer aún.

Choco con una pared detrás mío por el impulso del golpe, ese daño es mínimo, corro por la pared hasta el techo y refuerzo mi cuerpo al máximo de su capacidad, lo veo venir con todo contra mí, y uso mis dos espadas para detener el golpe. Aún así la fuerza del impacto me eleva por los aires, es mejor sacar más espadas de debajo de la manga, materializo seis más, ya son ocho mis espadas, controladas por mi aura en forma de extensiones de mi cuerpo. 

- "Danza de Espadas, Espadas del Caos" - susurro, me siento bien al decir el nombre de mi técnica, al fin y al cabo, es como una sentencia de muerte, al fin y al cabo, me llaman Espadamuerte porque cuando alguien ve mis espadas, puede darse por muerto. Aunque en la práctica no es tan así, después de todo, alguien tiene que sobrevivir para que corra la voz.

Como dice el nombre, mis espadas vuelan alrededor de mi oponente generando la sensación de que puedes recibir ataques de cualquier dirección, incluso de mí, controlo las espadas y la hago volar alrededor de mi enemigo... Es una técnica bastante versátil, pero es un engaño, para ocultar mi verdadera técnica detrás de esa. 

Dragón reacciona al ver la técnica, me reconoce. 

- ¡Bastardo infeliz! - vocifera.

- Pensaba que nunca me ibas a reconocer, maldito loco idiota, por tu intromisión se me escapó el último tipo que lideraba el ataque a tu hija.

- Cuando te vi cerca de mi hija, ni le presté atención.

- Me di cuenta, no es necesario que lo digas. Como sea, ellos no querían matarla, solo llevársela, ¿Así me agradeces que la salve? 

- ¿Cuándo te volviste tan quejumbroso? 

- Ja ja, mira quién habla... - Entonces recordé que ella estaba allí, mirándonos, atónita, ver a su padre y a su ex enamorado, peleando con habilidades sobrehumanas, debe ser como un shock para ella, está atónita, no sabe cómo reaccionar.

- Hola Cecilia, tiempo sin verte - Le digo.